Un estudiante de bachillerato de León consigue que su investigación en Física sea difundida en una publicación científica
La revista científica “International Scholastic Journal of Science” ha publicado en su volumen 10 los siete mejores trabajos de investigación realizados por alumnos de todo el mundo. El único representante europeo seleccionado ha sido César Díez Factor:
Los siete seleccionados:
Trabajo de investigación:
http://www.isjos.org/index.php?paper=Temperature+and+Frequency+of+Percussion+Instruments
El alumno realizó sus investigaciones dentro de la asignatura de Física de nivel superior del Bachillerato Internacional bajo la dirección del profesor Dr. Roberto de la Fuente Álvarez.
El instituto público de educación secundaria IES Lancia de León imparte desde hace 5 años el programa que combina el título oficial educativo español junto con la obtención del Diploma del International Baccalaureate®. De esta forma, los alumnos que lo cursan obtienen al mismo tiempo las dos titulaciones, y pueden optar por la presentación de una u otra para el acceso a Universidades tanto españolas como de todo el mundo.
La monografía en Física obtuvo una A, que es la máxima calificación otorgada por el IBO, y versó sobre cuestiones de acústica aplicada a la afinación de instrumentos musicales de percusión pertenecientes al Conservatorio Profesional de Música de León.
Es muy inusual que estudiantes pregraduados consigan publicar en revistas científicas internacionales, y máxime en alumnos de bachillerato.
En un mundo donde lo impredecible acecha en cada rincón —desde una chispa eléctrica inoportuna hasta una fuga de combustible mal gestionada— contar con extintores de CO2 no es solo una medida recomendable: es una obligación silenciosa que muchas veces marca la diferencia entre una anécdota y una catástrofe.
Desde los estudios de radio hasta los laboratorios más herméticos, pasando por cocinas industriales, oficinas y naves logísticas, estos equipos se han convertido en la primera línea de defensa contra incendios de origen eléctrico o por líquidos inflamables. ¿Por qué? Porque su eficacia, limpieza y rapidez no entienden de excusas.
El extintor de CO2 —nombre técnico del extintor de dióxido de carbono— almacena gas comprimido a altísima presión. Cuando se activa, libera ese gas de forma repentina, generando una nube que desplaza el oxígeno y sofoca el fuego sin dejar ni un solo residuo. Una cualidad que lo convierte en el aliado ideal de circuitos eléctricos, ordenadores, cuadros de control, maquinaria delicada y áreas donde la limpieza no se negocia.
No hablamos de un simple cilindro rojo colgado en una pared. Hablamos de tecnología de contención, precisión y actuación inmediata. De una herramienta que salva equipos, evita paradas y, sobre todo, protege vidas.
Si estás valorando incorporar uno a tu entorno, este modelo de extintor CO2 es uno de los más versátiles y recomendados por los técnicos especializados en seguridad contra incendios.
El mecanismo es sencillo pero absolutamente eficaz: al accionar la válvula, el gas comprimido sale a presión a través de una boquilla en forma de trompeta. Esta expansión repentina provoca un efecto de “nieve carbónica”, lo que enfría al instante el entorno del fuego y corta el suministro de oxígeno que alimenta las llamas.
Una peculiaridad técnica es que el CO2 no es conductor de la electricidad, lo que permite su uso con total seguridad sobre paneles eléctricos, servidores o aparatos electrónicos sin temor a provocar un cortocircuito o dañar el equipo.
La importancia de disponer de un extintor adecuado en cada espacio no puede subestimarse: es la diferencia entre contener un incidente o lamentar una tragedia.
Como cualquier equipo de seguridad, no es una solución universal, pero sí sumamente eficaz en los siguientes casos:
Sin embargo, no son aptos para incendios de Clase A (materiales sólidos como madera o papel) ni para Clase D (metales combustibles), donde otros agentes extintores resultan más adecuados.
Para quien aún duda sobre su vida útil, aquí puedes consultar cuánto dura un extintor y asegurarte de mantenerlos siempre en perfecto estado operativo.
A pesar de sus virtudes, conviene conocer sus límites:
Tan importante como tener un extintor, es tenerlo a punto. Estas son las tareas básicas de mantenimiento que garantizan su efectividad:
Además, la formación del personal en el uso de estos dispositivos no es opcional: es estratégica.
La elección del tamaño adecuado depende del entorno, el tipo de riesgo y la superficie a proteger:
Estas son las razones por las que cada vez más empresas y particulares optan por el CO2 como parte de su plan de protección contra incendios:
¿Pueden usarse en interiores? Sí, pero con ventilación posterior para evitar acumulación de gas.
¿Cada cuánto se deben revisar? Mensualmente visualmente, y profesionalmente una vez al año.
¿Duran para siempre? No. Su vida útil media es de 10 a 15 años, pero su capacidad efectiva depende del mantenimiento.
¿Sirven para fuegos en cocinas? En ciertos casos sí, pero para incendios de grasas (Clase K), existen soluciones específicas más eficaces.
¿Dónde se deben guardar? En lugar seco, accesible, visible, lejos de fuentes de calor y protegido contra impactos.
Vivimos rodeados de tecnología, sistemas eléctricos y entornos donde un fallo, por pequeño que sea, puede desembocar en una emergencia real. En ese contexto, la importancia de contar con extintores de CO2 no es opcional: es parte de la responsabilidad civil, laboral y personal. Equiparse adecuadamente es proteger el presente y blindar el futuro.
Conocerlos es entender su potencia. Usarlos bien es garantizar la seguridad de todos.